Una enóloga, una sommelier y la primera directora de la asociación de vinos más importantes de México hablan de su papel.

Enterarse de que después de 72 años, por primera vez una mujer está al frente de una de las organizaciones más importantes del vino en México habla de cómo cada vez más la industria vitivinícola nacional está volteando y reconociendo el papel que las mujeres tienen no sólo en la representación del vino México, sino también en su producción y hasta en su proceso de cosecha. Pero aún falta tiempo.

Paz Austin, directora del Consejo Mexicano Vitivinícola asegura que el papel femenino en el vino México fue olvidado por mucho tiempo, razón por la que no haya un número claro de cuántas mujeres participan en toda esta industria, pero esto está por cambiar. Si ya tienen a una directora al frente, lo que sigue es “darle visibilidad porque hay muchas mujeres participando y ha habido un desconocimiento”, dijo a RSVP.

[Paz Austin, es la primera directora mujer del Consejo Mexicano Vitivinícola. Foto: Mariana R. Fomperosa]

Para muestra una de las mujeres más importantes dentro de una de las bodegas más reconocidas a nivel no sólo nacional, sino también internacional. Karina Hernández lleva 10 años trabajando en el mundo del vino y actualmente es la enóloga técnica al frente de Bodegas Sala Vivé by Freixenet en Querétaro.

[«Siempre dije de pequeña que iba a hacer vino y nadie me creyó», dijo Karina Hernández, enóloga técnica de Bodegas Sala Vivé. Foto: Mariana R. Fomperosa ]

En pocas palabras, esta química con especialización en vinificación, se encarga de que todos los vinos de una de las bodegas más importantes de la región esté en perfectas condiciones, pues supervisa desde el sistema de aguas de toda la bodega, el laboratorio, la elaboración del producto y la logística de cosecha.

Pero llegar a donde está no fue fácil. Karina cuenta que tuvo que cambiar y dejar todo, literalmente, para hacer lo que le gusta: hacer vino.

Mi familia no estaba a favor de que estudiara el vino. Me dejaron de hablar muchos años porque no entendían que es cultura y no una peda. […] Yo llegué a Ensenada –en donde está una de las escuelas de enología más importantes del país– con una mochila, una maleta y un cuaderno que era mío porque mi papá me dijo “si te vas de aquí, te llevas lo que es tuyo”.

Una historia diferente fue para Carolina Tapiasommelier ejecutiva de Hacienda Florida, una de las bodegas más propositivas de Coahuila y quien encontró en el vino la excusa perfecta para afianzar su relación con su familia, especialmente su papá.

[«Yo siempre dije que me iba a pagar por tomar y lo estoy logrando», dijo Carolina Tapia, sommelier de Hacienda Florida. Foto: Mariana R. Fomperosa.]

Carolina cuenta que su familia siempre ha sido de campo, por lo que para ella nunca hubo una diferencia. Así como su papá le enseñaba a su hermano a disparar o convivir con los animales, a ella también. Cuando le dijo que quería dedicarse a probar vinos no fue esto lo que le sorprendió, sino el haber cambiado el tradicional pulque de Hidalgo, de donde es originaria, por el vino.

“Supe lidiar con la parte de la rudeza por ser del campo y mi papá me dijo ‘tú aprendes a hacer lo mismo para que nadie venga y te diga que no puedes’. Ya cuando les dije que quería dedicarme a probar vinos, mis papás me apoyaron”, contó.

[Karina y Carolina están cambiando el modo de pensar el papel de la mujer dentro de la industria del vino. Foto: Mariana R. Fomperosa]

Y así como la introducción al vino por parte de Karina y Carolina fue muy diferente. También lo es en la parte laboral.

Mientras Karina señala que dentro de su área no hay distinción entre hombres y mujeres, sí mencionó que la enología y sobre todo, el mundo de los dueños de bodegas y enólogos reconocidos es uno dominado por los hombres.

“No es que no podamos (como mujeres), pero los principios y las formas son muy diferentes. Es muy entendible que todos tenemos prioridades diferentes. entonces sí me ha tocado sentarme a mesas de trabajo con puros hombres y me dicen “es que es Kari, y ella no es niña”.

Por su parte, Carolina señala que su principal reto como profesional ha sido el que le tomen en serio por ser mujer y por ser joven.

“Se tenía la idea de que un sommelier tenía que ser un hombre mayor y a veces cuesta trabajo cuando vas a capacitar y dudan de tu conocimiento, pero tienes que demostrar lo que sabes. Ya cuando te empiezan a conocer y que sí sabes, empiezan a preguntarte más y conocer y confiar más en ti”, dijo.

Finalmente, como señala Paz Austin, el que este tipo de historias de mujeres dentro del vino mexicano se empiecen a contar habla de la visibilidad que poco a poco van a adquirir pues “hay espacio para que las mujeres se desarrollen.  Desde el campo, la parte técnica, servicio, sommeliermarketing, enoturismo. Como industria estamos preparándonos para tener equidad de género y seguiremos luchando para que cada vez haya más oportunidades para la mujer”, dijo.